La mujer, una líder emocional

La mujer es una extraordinaria líder emocional que ejerce un rol significativo en sus entornos; no obstante, por lo general, ha aprendido culturalmente a ejercer un rol de mamá protectora, no sólo con los hijos sino con la mayoría de las personas con las que hace vida.  

 La mujer desgasta su maravilloso potencial cuando hace lo que a otro le corresponde hacer, no establece límites claros y sufre por los desaciertos de los demás, protegiéndolos y brindando soluciones que no le han sido solicitadas y no le corresponden. Esta es la manera en que se le ha enseñado a amar, un amor de sacrificio y entrega que muchas veces se convierte en fatiga empática, ya que ella carga con todo el peso de la responsabilidad propia y la de los demás.  

 Este comportamiento resulta disfuncional, pues no permite que los sistemas se desarrollen armónicamente para expandir el potencial de las personas que lo conforman; por ello este comportamiento es la causa de desaciertos, conflictos y enfermedades. 

 La mujer que confía en sí misma, es asertiva y establece límites para así actualizar su potencial y permitir que los demás actualicen el potencial propio. Las relaciones que construye son de responsabilidad, libertad, confianza, crecimiento y bienestar.  

Esta calidad de aporte es fundamental para la madurez social. 

 

Liderazgo 4 Alas para Volar